Descripción
La radiofrecuencia facial es un tratamiento no invasivo que utiliza energía electromagnética para generar calor en las capas profundas de la piel, estimulando la producción de colágeno y elastina. A continuación, una descripción completa:
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¿En qué consiste?
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Se coloca un aplicador que emite ondas de radiofrecuencia (generalmente entre 0,5 y 2 MHz) sobre la zona a tratar, tras aplicar un gel conductor.
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El calor generado alcanza la dermis profunda (a unos 4–6 mm de profundidad), sin dañar la epidermis, provocando una contracción inmediata de las fibras de colágeno.
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En las semanas siguientes, el organismo inicia la neocolagénesis (formación de nuevo colágeno) y la neoelastogénesis, mejorando la firmeza y la textura de la piel.
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Principales beneficios:
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Efecto tensor inmediato: sensación de “lifting” sin cirugía.
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Reafirmación progresiva: redensificación dérmica en 3–6 meses.
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Reducción de arrugas y líneas de expresión, especialmente en frente, contorno de ojos y surcos nasogenianos.
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Mejora de la flacidez corporal, en brazos, abdomen y muslos.
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Disminución de la celulitis y remodelación de la silueta al combinarse con cavitación o presoterapia.
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Número de sesiones y pauta:
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Suele recomendarse un ciclo de 6–8 sesiones faciales o corporales, con una frecuencia semanal o cada 10 días.
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Para mantenimiento, 1–2 sesiones trimestrales.
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Sensaciones y recuperación:
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Durante el tratamiento se percibe un calor agradable; algunos equipos incorporan sistema de enfriamiento para proteger la epidermis.
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Sin tiempo de inactividad: puedes retomar actividades normales sin enrojecimiento notable (como mucho, una leve sensación de calor que desaparece en horas).
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Precauciones y cuidados:
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Hidratación intensiva tras cada sesión para favorecer la elasticidad.
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Protección solar si se trabaja en zonas expuestas.
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No aplicar sobre áreas con implantes metálicos o marcapasos; contraindicado en embarazadas y pacientes con infecciones cutáneas activas.
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